
Se trata de Oliver, un chimpancé que nació en 1960 y con un aspecto humanoide. Su apariencia era mitad humana mitad chimpancé, de ahí el término que se dió y que incluso sale en Wikipedia como HUMANCÉ.
Oliver era distinto al resto de simios: caminaba erguido sobre dos piernas buena parte de su tiempo, tenía una cara más chata, la cabeza más pequeña y con menos pelo, y unas orejas puntiagudas. Además su inteligencia también era muy acusada, más que la de cualquier otro chimpancé. Muchos dieron que era un eslabón perdido entre los humanos y los chimpancés.
Después de especular y debatir a que especie pertenecía, la ciencia se hizo cargo y sacó algo claro (aunque no todo).
Según el análisis del ADN, Oliver pertenecía a los chimpancés, porque tenía 48 cromosomas y no 47, un número de cromosomas entre el chimpancé y el hombre que tiene 46.
Para acallar los rumores populares que decían que Oliver tenía una madre chimpancé y un padre humano se hizo otro análisis. Esta vez a través del nuevo analisís del ADN mitocondrial (origen materno) y de Cromosoma Y (origen paterno), descubrieron una pequeña mutación en el ADN mitocondrial pero también que sus padres están relacionados con chimpancés de África central.
Queda actualmente como interrogante la explicación sobre su particular bipedismo y morfología, además de otras características que se le atribuyeron a este chimpancé. Posiblemente estos cambios se generaron a causa de la mutación en el ADN.
Entonces... ¿Cómo pueden decir que no venimos del mono? Creo que el debate , el conflicto entre creacionismo contra evolucionismo ya solo lo quieren mantener los creacionistas. Porque cuando una cosa está clara, no hay nada más que discutir.